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¿Para qué te sirve la culpa?

Hemos sido educados en que la culpa era necesaria para que recordásemos todo lo que habíamos hecho mal, todo lo que debíamos lamentar.

La culpa era una especie de paga que recibíamos a cambio de un error, de una conducta no deseable, que cometimos. La culpa nos ayudaba a no volver a caer en nuestros errores, a no repetirlos más.

Bien hay que admitir que esta teoría puede ser interesante, incluso podemos aceptar que está bien construida desde un punto de vista intelectual. ¿Pero seamos sinceros, te ha servido alguna vez sentirte culpable para algo? ¿Qué ha provocado en ti el sentimiento de culpa? ¿Sencillamente cómo te has sentido al ver que eras culpable?

sentirse culpable

Estas teorías retribucionistas (las llamó así porque defienden que toda acción tiene su retribución, en nuestro caso la mala conducta = culpa) no han demostrado su utilidad. Al contrario generando culpa en las personas han creado en ellas temor, inseguridad, baja autoestima, auténticas neurosis. Y luego sus defensores, imbuidos de alguna clase de intuición extraterrena, han visto esos resultados y se han quedado tan tranquilos y han seguido con su mismo lío mental.

Diciendo adiós a la culpa.- Ayúdate.

Así que vamos a hacer una cosa, pongámonos en pié, sí en serio hazlo, levanta tu mano derecha y dile ADIÓS A LA CULPA. ¿Ya lo has hecho? ¡Venga a qué esperas! Ahora sí, pues sigamos.

Ahora que ya no existe la culpa veamos qué ponemos en su lugar. Es cierto que todos,  nos equivocamos, hemos hecho cosas que no estaban bien, como humanos que somos cometemos traspiés.

¿Y qué se hace cuando uno comete errores? ¿Qué has hecho en esta vida para corregir tus errores? No me digas que sentirte culpable, eso se acabo, ya vimos que no funciona y hemos desterrado la culpa de nuestras vidas. ¡Piensa un poco más! ¿Qué hacías cuando cometías errores?… Si efectivamente has dado en el clavo, cuando cometías errores, practicabas más y más hasta encontrar la solución.

¿No recuerdas de lo que te hablo? Mira era cuando íbamos al Colegio, por ejemplo en las clases de matemáticas, o en las de física o en las de lengua. Cometíamos cientos de errores, en los problemas de matemáticas, en los ejercicios de física, en los dictados, en los análisis gramaticales. ¿Nos sentíamos culpables? ¡En absoluto! Nuestros maestros eran profesionales de la enseñanza, sabían que para aprender hay que equivocarse y a base de repetición y de progreso continuado se podía mejorar. Sabían que nosotros no habíamos venido a este mundo enseñados, que cada idea, cada concepto, que nos exponían necesitaba su tiempo, su reposo, su repetición, para que lo pudiéramos asimilar. Así que estimulaban en nosotros el deseo de aprender, el deseo de progresar, el deseo de mejorar.

Si esto es así ¿puede alguien explicarme, por qué en otros temas en vez de practicar se nos habló de culpa? Si los profesionales tenían un método claro que funcionaba, por qué esos aficionados que introdujeron en nuestras vidas la culpa, no fueron rechazados por la comunidad educativa y enviados a estudiar, que buena falta les hacía.

Autoayúdate

Así que ahora, como homenaje a nuestros maestros y para nuestro desarrollo personal, coge un papel, escribe las 3 ó 4 cuestiones que antes te hacían sentir culpable, y al lado de cada una, o debajo como prefieras, escribe que es exactamente lo que no hiciste bien, a continuación establece un plan para aprender, para modificar esa conducta, para superarte, y ponlo en práctica.

Y, por favor, no olvides sonreír, tu vida está cambiando, y es a mejor.

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