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La Fiesta de la Candelaria de Puno

Durante las dos primeras semanas de febrero, Puno es tomado, literalmente, por miles de turistas nacionales y extranjeros a los que une un objetivo común: contagiarse del misticismo de la fiesta y disfrutar del color y las danzas que todo el pueblo puneño realiza en honor a la Virgen de la Candelaria.

Y es que a pesar de realizarse a cuatro mil metros de altura, el ánimo que se respira en las calles y plazas de esta localidad es tan intenso y caluroso que cualquier visitante se contagia de inmediato y solo atina a sonreír, cuando los lugareños le advierten que “a esta fiesta se viene a bailar hasta que los pies no den más”.

La fiesta se inició hace cuatro siglos, gracias a un personaje mítico conocido como Anchancho, al cual los índígenas le hacían ofrendas y le bailaban como patrón de las minas.

Al percatarse de este ritual, los españoles lo aprovecharon para catequizar a los indios creando un autosacramental en el que se escenificaba la rebelión de los ángeles contra Dios, así como la conversión de Luzbel en Lucifer y la existencia del infierno. Es en este contexto que se comienza a asociar la imagen de la Virgen de la Candelaria con la riqueza de las minas.

Las celebraciones comienza  una misa y una procesión con la Virgen de la Candelaria. Sin embargo, aún quedan dos fechas centrales: el domingo 6, día en el que tendrá lugar el XLVII Concurso Regional de Danzas con Trajes de Luces, en el que participan más de 50.000 bailarines en una jornada de más de diez horas que tiene lugar en el estadio Torres Belón y donde se reúnen más de 11.000 espectadores; así como la parada y veneración a la Santísima Virgen, que tendrá lugar el lunes 7 de febrero.

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  1. NILO MARTINEZ 09/01/2012

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